domingo, 16 de diciembre de 2012

Durmiendo con tu enemigo.

Bueno, bueno… tampoco vamos a exagerar, ya se sabe que dónde tengas la olla, no metas la *****.

Pero hay veces que pasamos más tiempo en el trabajo que en casa, y por eso, aunque no lleguemos a dormir con ellos, y aunque tengamos buena relación con muchos, siempre hay alguna piedra en el camino que nos lleva a tener algunas consideraciones sobre cómo trabajar con tu enemigo.

Cómo trabajar con tu enemigo:

Trepas, pelotas, escaqueados y hasta caraduras son algunos de los tipos más indeseables que habitan en la jungla de la oficina. Domarles y convivir con ellos es relativamente sencillo hasta que se convierten en enemigos. Son lobos con piel de cordero ante los que conviene estar alerta: a veces tu peor contrincante no está en la competencia… se sienta justo a tu lado.

Venga va, confesad, a más de uno de vosotros según leíais estas líneas, ya le habrá venido a la cabeza tres o cuatro nombres de su entorno laboral.

Es normal, "haberlos haylos", pero hay que aprender a convivir con ellos y sobre todo, estar preparado por si llega el momento de pasar a la acción. Es fundamental que en cuanto detectes que puedes ser presa de alguna de estas alimañas pongas freno lo antes posible. Se les pilla al vuelo, no lo dejes pasar pensando que ya pasará, en cuanto puedas quítales la máscara y descubre sus intenciones antes de que sea demasiado tarde.



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