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viernes, 10 de febrero de 2012

Vino o no vino.

Ahora que planteo la semana un pelín más en serio procurando hablar de los pilares fundamentales que sustentan este blog, RRHH, gestión sanitaria y calidad, llega por fin el fin de semana y nos permitimos levantar el pedal y hacer entradas más relajadas, de las que antes hacíamos más a menudo.

Y si el viernes pasado hablábamos de la leche, hoy le va a tocar el turno al vino.

Y es que el otro día caía en mis manos una de esas noticias relacionadas con salud que deberíamos coger con pinzas: Elementos del vino tinto benefician la aterosclerosis en estadios tempranos:
Científicos del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) han realizado el primer ensayo clínico que demuestra que, tanto el etanol como los polifenoles presentes en el vino tinto, tienen efectos beneficiosos sobre las moléculas inflamatorias causantes de la ateroesclerosis en sus estadios tempranos.
Y aunque no está el horno para hablar de los franceses después de los guiñoles de marras, parece ser que todo empezó con la denominada "paradoja francesa" que se refiere al hecho de que los habitantes de ese país sufren una incidencia relativamente baja de enfermedad cardíaca, a pesar de tener una dieta rica en grasas saturadas.

Buf, como digo, con pinzas pero parece ser que el vino tinto tiene otros efectos beneficiosos para la salud, y de eso, en la tierra vinícola por excelencia como La Rioja pues siempre nos alegra un poco, jajaja... eso sí, para aprovecharnos de dichos efectos, ¿el vino debe ser abocado, astringente o elegante?

La Habitación Roja – Días de vino y rosas



Por cierto, si os habéis quedado con ganas de saber algo más sobre el vino, no dejéis de visitar esta sensacional entrada de una buena amiga de #f1navarraPuy Trigueros: No me vendas vino, véndeme atardeceres.

viernes, 28 de mayo de 2010

Una rubia fresquita.

Ya empiezan a apretar los calores, y que mejor que acompañar nuestros ratos de ocio con una rubia fresca...

No, no me refiero a una mujer de pelo rubio ligera de cascos sino a una buena jarra de cerveza, fresquita, fresquita... en una terracita, leyendo el periódico, charlando con los amigos, chateando con el móvil... lo que sea, vamos, pero con esa rubia fresquita entre los labios.

Y después de esta oda a la cerveza, aquí viene la buena noticia: Un estudio determina que beber cerveza de forma moderada no engorda. Toma castaña!

Pese al mito de que el consumo de cerveza produce distensión abdominal, las conclusiones del presente estudio indican que un consumo moderado de esta bebida fermentada de baja graduación alcohólica no provoca aumento de peso, ni modificaciones en la composición corporal.

Estudios científicos internacionales han señalado que el consumo de cerveza no se traduce en un aumento de la circunferencia de la cintura. Así, la investigación «La cerveza y la obesidad: un estudio transversal» publicado en la revista científica «European Journal of Clinical Nutrition» señala que es improbable que una ingesta habitual de cerveza esté relacionada con un aumento significativo en el índice de masa corporal y en el índice cintura cadera.

Así que ya sabéis, ir pidiendo una cervecita y al ritmo de esta canción, ya podéis ir dejando vuestros comentarios al respecto:

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