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lunes, 17 de diciembre de 2012

Cosas que te pasan por guapo.

Esto se acaba, y el que avisa no es traidor, es avisador.

Esta es ya la 998, y como quién dice la última entrada de actualidad, como quién dice. La 999 ni siquiera la hemos escrito nosotros, nos la ha escrito una persona que nos quiere bien y eso se nota, yo lógicamente ya la he leído y no pienso cambiar ni una sola coma de lo que nos ha mandado, pero eso será mañana, no adelantemos acontecimientos. Y la 1.000, uy la entrada 1.000, el epitafio perfecto para el blog. 

Pero como digo, la 998 es igual de importante que las dos que quedan, e igual de importante que las 997 que le preceden. Así que hablaremos de RRHH, como no, nuestra seña de identidad por excelencia, nuestro core-business; y de guapos, porque os guste o no, uno es guapo, que le vamos a hacer, por dentro y por fuera, y como no tengo abuela que me lo diga, pues me lo digo yo, jajaja…

Empresa busca guapo:

Era un niño tan feo, tan feo, que cuando fue a comprar una máscara para el Carnaval, solo le dieron la goma. Era una chica tan fea que, cuando nació, no lloró ella, lloraron sus padres. Era tan bajito que bajaba de la acera en paracaídas. Era tan obeso que... Era obeso y la empresa para la que trabajaba lo despidió porque dejó de considerarle “apto” para el puesto.

Jodo petaca, pues espero que para las empresas sea tan guapo como yo creo porque si no estamos jodidos. Que con esto de la privatización (uy, perdón, externalización no se me enfade don Fernando con su #bisturí) uno puede terminar de patitas en la calle más pronto que tarde, y como sea verdad que las empresas buscan guapos vamos a tener que andarnos con cuidado. De momento, a darle más actividad al @clubdelpaseo, para que no acumulemos muchas grasas “cinturiles” estas navidades.

Bueno, y si no, siempre nos quedará Osenseis, que aunque hablamos mucho de quitar la grasa, de momento sólo nos referimos a la de los procesos, y no a las de uno mismo, que ahí sería empezar y no acabar, jajaja…

Y ya me callo, que calladito estoy más guapo (si cabe), como dice Bebe:



No, no preguntéis más, que el de la foto no soy yo, es mi hermano gemelo, jajaja...

sábado, 13 de octubre de 2012

Sábado sabadete... dónde está mi pene?

Cuando vi el post del lunes del amigo Fernando en Pharmacoserías no lo dude un sólo instante, estábamos ante un claro ejemplo de sábado sabadete, y no podíamos dejar pasar la ocasión.

Una campaña contra la obesidad recomienda a los británicos comprobar si la barriga les permite verse el pene

“¿Dónde está mi pene?”, se andan preguntando decenas de miles de británicos, inquietos por haber perdido de vista tan apreciada parte de su anatomía. Un estudio realizado en el Reino Unido ha revelado que son muchos los hombres que, desnudos y puestos en pie, no pueden, al mirar hacia abajo, verse los genitales. ¿Qué lo impide? Ni más ni menos que una desbordante tripa cervecera, un abdomen cada vez más orondo y abultado, fruto de innumerables pintas de lager, comidas grasientas y falta de ejercicio.

Hala, dejar de mirar para abajo y seguid leyendo, jajaja... ya haréis la comprobación después de leer el post.

Y ya que estamos en fin de semana, y además de los largos, aprovecho para recomendaros que os deis de alta en el club del paseo y empecéis a darle a los pies para que, si es el caso, vuelvas a ver en breve tu pene asomar por debajo de la barriguita.



Feliz sábado sabadete!

martes, 4 de septiembre de 2012

Cuestión de polvos...

Hoy nos vamos a poner un poquito serios y vamos a bucear en la historia, como los de la tele, ya que si se fijan en todas las cadenas hay alguna serie de ambientación histórica: Roma, Hispania, Isabel, Imperium, etc., etc.

Ni más ni menos que nos vamos directos al siglo XVIII para hablar de algo tan "carnal" como los asuntos del querer.

Por qué se dice echar un polvo:

Hasta entonces, era común aspirar lo que se conocía como polvo sevillano o rapé, que era un producto elaborado por la fábrica de tabaco hispalense. En lugar de fumar el tabaco, como se hace en la actualidad, se esnifaba. En las reuniones, los caballeros se retiraban a un reservado a echar el polvo, que no era más que el consumo de aquel producto. A mediados del XVIII se comenzó a usar esta excusa para ausentarse con fines más carnales, no sólo los caballeros, como es lógico, sino uno de aquellos acompañado, habitualmente, de una dama.


Que curioso! 

Si es que nunca te acostarás sin saber una cosa más, aunque hoy en día, se han pasado también a otros polvos aún más perjudiciales, así que todo lo que sea excusarse para darle al "fornicio" bienvenido sea, y si a los amigos de El Club del Paseo se les ocurre cómo, pronto veremos "acaba de echar un polvo de 4,25 minutos para el @clubdelpaseo #GetFit http://ranking.clubdelpaseo.es "




Esta entrada se la dedico a mi "consuegro" Javier Macias, que fue quién hizo que llegara a mis manos la entrada original del blog de Curistoria.

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