Donde comentamos noticias de actualidad con nuestras múltiples personalidades: una pizquita de RECURSOS HUMANOS, un pellizquito de GESTIÓN SANITARIA, unas gotitas de CALIDAD, y mucho, mucho humor, aunque a veces, nadie me entienda.
Aunque no es nada nuevo, uno de los mayores retos que deben afrontar las empresas es motivar a los empleados. Desde recursos humanos la tarea es crear políticas de motivación para incrementar la productividad y reducir el absentismo y la rotación.
Este desafío está más que claro, aunque no sea nada fácil de conseguir.
Un trabajador motivado, es un trabajador feliz, y un trabajador feliz, es sinónimo de eficiencia. Pon a tu gente a hacer lo que mejor se adapta a sus habilidades, intenta aprovechar de tu gente lo mejor que tienen dentro, y tendrás a un trabajador motiva y feliz, deseando volver a su puesto de trabajo, donde se siente valorado.
Retomamos nuestra costumbre de seleccionar y comentar una de esas noticias que se pueden coger con pinzas, y no es porque me apetezca (que sí y mucho) y tampoco es porque sea yo experto en medicina del trabajo, que para eso ya tengo en mi lista de cabecera a tres ilustres ilustrísimas: Miguel Ángel Daniel, Rafael Timermans y Blanca Usoz.
Médicos de familia presentes en el XXXII Congreso de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria han relacionado el descenso de un 21 por ciento en los procesos de incapacidad temporal (IT) con el "temor" a ser despedido o no ver renovados las plazas de empleo.
Entre que cada vez trabaja menos gente y el miedo a ser despedidos o no renovados, como destacan también en el estudio, yo me pregunto: ¿qué será antes el huevo o la gallina? Quiero decir, ¿bajan los índices de incapacidad temporal o es que cada vez hay menos trabajadores que puedan acceder a este tipo de bajas?
Lamentablemente, hoy no se va a hablar de otra cosa que no sea el partido de España y Croacia, y eso que cuando escribo estas líneas, no tengo ni idea de cómo quedará el resultado… o sí, quién sabe, si gana hoy España y la gente se desfasa en sus alegrías y celebraciones, ¿habrá mañana más absentismo laboral? ¿se incrementarán las citas en los centros de salud? ¿o la gente irá a trabajar con una pájara del 15 sólo por hacer acto de presencia?
De todas formas, que bonito es ir a trabajar y encontrarte a la gente contenta, aunque sólo sea por un día, cohoné!
Por cierto, ¿porque no podemos disfrutar del fútbol tranquilamente? Y quién dice fútbol, dice Fórmula 1, tenis o lo que sea... ya sé que estamos en crisis, pero no por eso vamos a dejar de hacer lo que nos dé la gana, no? O es que los indignados se pasan todo el día hablando de sus "indignaciones"... pues eso!
Sólo quiero que entre todos impidáis que me convierta en un zombie laboral, me daría pavor de repente mirarme en el espejo y darme cuenta que me he convertido en uno de ellos. Es cómo si de repente el niño de El Sexto Sentido dijera aquello de "en ocasiones veo muertos" y me estuviera mirando a mí.
A veces, se mezclan entre la multitud. Parece que son los mismos de antes, pero no. Algo ha cambiado en ellos. Son los empleados desmotivados. Aquellos que no se han sentido valorados ni reconocidos lo suficiente. Continúan con su labor, obviamente, pero ya no es lo mismo. Este tipo de trabajadores en los que la motivación cae por momentos, pueden causar un gran problema a la larga, comenzando porque, cuando vengan tiempos mejores, abandonarán la empresa y ésta perderá a sus mejores empleados.
Algunas claves que plantean en el mencionado artículo y que empiezo a detectar preocupantemente en mi día a día:
Dice a todo que sí, no plantea dudas ni inquietudes: Acata las órdenes sin proponer nuevas vías de realizar las tareas, sin destacar nuevos modos que harían que el trabajo se hiciera de forma más eficiente. Hace mucho que me cansé de proponer y de que me dieran la callada por respuesta.
No se motiva ante los nuevos proyectos, los lleva a cabo sin más: Bueno, en mi caso, hace mucho que no hay nuevos proyectos, y eso es lo que más me desmotiva.
Su productividad baja levemente, casi sin notarse: Se mueven pero no avanzan. Parecen haber olvidado que, tiempo atrás, eran el motor del departamento o de la empresa.
Siempre presente, pero ausente emocionalmente: El absentismo no es un problema con este tipo de empleados. Nunca faltan. Sin embargo, si que “falta” su compromiso con la empresa. Están, pero sin estar emocionalmente. Es lo que se ha venido a llamar el absentismo emocional.
Gracias a Dios en tiempos de crisis, me agarro al clavo ardiendo de la calidad, con mis auditorias internas y mis evaluaciones EFQM... menos da una piedra.
Bueno, yo sigo de vacaciones pero os voy dejando por aquí reflexiones a las que dedicarles un par de minutitos al día... y así no se nos oxida la máquina de pensar con tanto salitre y sudor, jajaja...
El tema sobre el que hoy os invito a reflexionar tiene que ver con mis RRHH en general, y con eso que venimo en llamar clima laboral en particular.
Los conflictos en un equipo de trabajo son inevitables por razones tan simples como que cada uno es un ser individual con personalidad única e irrepetible. Estas diferencias entre unos y otros ejercen un profundo efecto en el rendimiento y la conducta en el trabajo, pudiendo generar conflicto entre las parejas laborales o por el contrario, sacar lo mejor del ellos.
Siempre se ha dicho que cada uno es de su padre y de su madre, y que en la variedad está el gusto, pero cuando se trata de trabajar en equipo hay ciertas reglas que deben cumplirse si queremos llegar a buen puerto.
Tener una mala predisposición para escuchar la opinión de los otros miembros genera entre otras cosas:
Pérdida de tiempo
La calidad de las decisiones empeora
Pérdida de empleados fundamentales para la compañía
Baja motivación para trabajar.
Aumenta el absentismo y los problemas de salud de los empleados.
Terminan el citado artículo diciendo que "discutir los conflictos hace que éstos salgan a la superficie y se resuelvan, estimulando la discusión y haciendo que las personas aclaren sus puntos de vista."
Todos hemos tenido conflictos, unos más, otros menos, unos más recientes, otros no tantos... ¿qué opinión os merece todo esto?
Yo de momento sigo a lo mío, es decir, entre salitre y sudor, como los Duncan Dhu, jajaja...
Por la parte que me toca intentaremos explicar proyectos concretos sobre los que hemos trabajado con metodología lean-six sigma. Allá por el mes de julio publicamos en la revista de Calidad de la Asociación Española para la Calidad un artículo titulado "Reducir el absentismo: como puede ayudar seis sigma", que trataba de plasmar las conclusiones que habíamos obtenido después de analizar los datos de absentismo en FHC con metodología seis sigma.
Este año, y como continuación de dicho proyecto, estamos afrontando una segunda parte del mismo, pero esta vez utilizando herramientas de Lean Manufacturing, como el A3 y sesiones de debate de 30 minutos en las que ir analizando el análisis del mismo y la medidas propuestas.
Si podéis acercaros en día 12 por el Hospital estaremos encantados de recibiros, y si no, daremos cuenta en SobreviviRRHHé! de todo lo que allí acontezca.