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miércoles, 2 de mayo de 2012

Con L de #Liderazgo: tira a mamá del tren.

Curiosa noticia la que nos hemos encontrado hoy por nuestro TL, y que nos sirve de excusa para enfocar estas cosas del #Liderazgo desde una óptica más desenfadada.

Yo he tenido la suerte (o no) de trabajar en negocios familiares, principalmente en el mundo de la hostelería, a veces a las ordenes de mis hermanos mayores, a veces a las ordenes de mi hermana pequeña... incluso hace muchos muchos años a las ordenes de los que serían mis suegros pero luego no lo fueron, aunque no tuvo nada que ver esto de trabajar para ellos.

Y ahora va y resulta que no es la cosa tan sencilla y es importante saber Cómo actuar cuando tu jefe es tu padre:
Acudir todos los días a la oficina y lidiar con el carácter y saber hacer del jefe no es siempre fácil. Si a esto le añadimos lazos de sangre entre superior y subordinado la cosa se puede complicar más. De este modo, y porque no es lo mismo “trabajar con” que “trabajar para” un padre, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones.
En el artículo en cuestión se describen una serie de recomendaciones para aquellos que se planteen comenzar esta relación profesional. Desde el punto de poner por escrito qué es lo que cada uno espera del otro y de la empresa; hasta el extremo de recomendar haber trabajado entre tres y seis años en otras organizaciones.

Pero yo voy a ir un poquito más allá, porque si trabajar con tu padre entraña sus riesgos, más peligroso sería trabajar con alguien que tratara a sus empleados como si fueran sus hijos pequeños y los tratara como tal... o peor #yhastaaquípuedoleer.



Si estás en esta situación, no se me viene nada mejor a la cabeza que aquel título de película: Tira a mamá del tren.

lunes, 30 de abril de 2012

Lunes de #RRHH: beneficios del buen rollo en la oficina.

De nuevo lunes raro, de #RRHH, pero raro.

Muchos estaréis de puente, otros (yo entre ellos) no, estaremos dando el callo un día más, para los que luego dicen que me paso todo el día de fiesta.

Y ya que pasamos tantas horas en el curro, y más que vamos a pasar en cuanto nos apliquen las 37,5 horas semanas, algo fundamental es llevarse bien con los compañeros de trabajo.

Según un estudio de la Universidad de Tel Aviv (Israel), llevarse bien con los compañeros de trabajo tiene beneficios sobre la salud a largo plazo. Concretamente, Sharon Toker y su equipo han demostrado que los empleados que creen tener apoyo de sus iguales en el trabajo suelen ser más longevos. “Pasamos muchas de nuestras horas de vigilia en el trabajo, no tenemos tiempo de ver a los amigos en los días laborables, por lo que el lugar de trabajo debe ser un sitio donde encontrar apoyo emocional”, subraya Toker.
Pero ojo, no es nada fácil. No debemos confundir amistad con compañerismo, una cosa es esforzarse por crear un clima laboral agradable en el que cada uno pueda hablar distendidamente de las que cosas que le gustan y las que no, y otra cosa bien distinta es pensar que somo amigos para siempre.

Porque sólo teniendo claras las reglas del juego, podemos evitar desengaños.



sábado, 10 de abril de 2010

Mi agüita amarilla.


No doy credito a lo que estoy leyendo en la prensa, y es que resulta que los trabajadores de Ikea en Milán protestan por tener que ir al baño con cronómetro.

Según publican los medios italianos citando fuentes sindicales, la plantilla de la tienda que el grupo de muebles y decoración tiene en Corsico, donde trabajan 542 personas, quiere denunciar que la dirección está llevando a cabo una política de "presión" contra los empleados del todo "inútil". Además de cronometrar las visitas al baño, añaden, también han prohibido comer chicle mientras se trabaja y se han llegado a dar casos de acoso laboral por parte de los jefes.

Nos estaremos volviendo locos?

martes, 23 de marzo de 2010

Tribus de oficina.

Después del Tribus 2.0 que el amigo Miguel Angel el Maño nos exponía este domingo, ahora nos encontramos con otra clasificación mucho más tradicional, como son las tribus de la oficina. Y es que según explica Montse Mateos, en Expansión&Empleo.com, moverse como pez en el agua en un ecosistema de trepas, pelotas o mandones puede ser la clave de la supervivencia en cada jornada laboral.

Trepas, pelotas, mandones, los que no abren la boca, los que lo saben todo, los que se cuelgan todos los méritos, los relaciones públicas... Sobrevivir en esta tribu es cuestión de mano izquierda y también de integración. ¿Te identificas con alguna de ellas? Para facilitarnos la tarea, Verónica Corsini, psicóloga de la Fundación Humanae, expone cuáles son las características de cada tribu:

  1. El trepa: Tiene poca empatía con sus compañeros, lo que le permite seguir con su actividad al no establecer vínculos afectivos. Su meta es llegar a lo más alto, caiga quien caiga.
  2. El pelota: Persona insegura que no confía en sus propias capacidades y por eso se centra en adular a los que que pueden decidir sobre su futuro, los jefes. Su baja autoestima provocará que soporte, en ocasiones, los tratos vejatorios de sus superiores.
  3. El relaciones públicas: Tiene una elevada empatía, es extrovertido y cae bien a los demás. En ocasiones organizará reuniones con sus compañeros fuera de la oficina (cenas, comidas, etcétera).
  4. El mudito: Persona introvertida que no ofrecerá su opinión a no ser que sea estrictamente necesario. Procura pasar inadvertido como mecanismo de defensa.
  5. El que todo lo sabe: Tiene una respuesta para todo, aunque no se ajuste estrictamente a la pregunta. Puede parecer alguien instruido, pero acaba cayendo mal a sus compañeros porque aparenta quedar siempre por encima de los demás.
  6. El mandón: Arquetipo egocéntrico que opina que su forma de hacer las cosas es la adecuada y no tiene en cuenta las de los demás. Si es un empleado piensa que si todo el mundo hace lo que él dice las cosas irán mucho mejor; si es un jefe, su incapacidad para escuchar a los demás le hará parecer despótico con sus subordinados.
  7. El medallista: Intentará apropiarse para sí de los triunfos colectivos. Pensará o intentará que la gente piense que los éxitos logrados se consiguieron gracias a él.
  8. El que nunca tiene la culpa: Se escuda en los demás y no duda en echar la culpa a sus compañeros. Incapacidad para asumir sus propios errores y miedo al fracaso.
  9. El feliz: Contento con su posición en el trabajo. Agradable con los demás, y por eso también recibe simpatía, lo que refuerza su forma de ser. Tiene una resiliencia alta.
  10. El que quiere hacerlo todo: Confía en sus posibilidades, en ocasiones excesivamente. No reconoce sus límites y por ello acumula más trabajo del que puede solucionar. Crea para sí mismo un personaje de ‘poder con todo’ del que a veces no puede escapar.
  11. El gruñón: Tiene una actitud arisca con los demás. No es partícipe de las bromas y los juegos de la oficina. En ocasiones esconde una personalidad vulnerable que protege con hostilidad.
  12. El agobiado: No maneja el tiempo ni maneja su estrés. Puede contagiar su pésimo estado de ánimo habitual al resto de los compañeros del equipo.
  13. El despreocupado: Relativiza las cosas que le ocurren. Tiene un bajo nivel de estrés. Funciona bien en tiempos de bonanza pero está poco preparado para situaciones que requieran más dedicación.
  14. El hipocondríaco: El ‘enfermo imaginario’ está en constante preocupación con su cuerpo. No se maneja bien ante las situaciones de estrés ni de frustración y adjudica la problemática a una zona de su cuerpo.
  15. El seductor: Utiliza a los demás para ahorrarse tareas incómodas. Pero lo hace de una manera tan sutil, que pocas veces no consigue lo que se propone.
Aunque como todo, depende de con qué pié te levantes, puedes pasar de una categoría a otra en menos que canta un gallo...

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