Donde comentamos noticias de actualidad con nuestras múltiples personalidades: una pizquita de RECURSOS HUMANOS, un pellizquito de GESTIÓN SANITARIA, unas gotitas de CALIDAD, y mucho, mucho humor, aunque a veces, nadie me entienda.
“El entorno económico y social hace que, más que nunca, haya que impulsar políticas para buscar el compromiso de los profesionales con la organización. Se trata de alinear los valores de los empleados con los de la empresa y la cultura corporativa. Esto lleva consigo la implicación para la consecución de objetivos”
Ya salío el palabro de moda: TRANSPARENCIA.
Si quieres conseguir el compromiso de tus trabajadores necesitas que sepan las cartas que estás jugando, necesitan saber el por qué de tus decisiones estratégicas, es más, si me apuras, no basta sólo con contarselas y mantener a la gente informada de hacia dónde vas.
Necesitas de las personas de la organización para definir dichas metas estratégicas, sólo haciendo participe a las personas de tu organización, podrás hacer que estén alineados con los valores que quieres trasmitir, ya seas empresa, organización o líder.
Cada vez que hay un asunto que tratar se convoca una reunión. Esta práctica tan extendida en las organizaciones es, en ocasiones, contraproducente: no se llega a ningún acuerdo, no se toman decisiones o los participantes no aportan su punto de vista. Es decir, se sale de la sala de juntas igual que se ha entrado: sin nada decidido ni concreto. Éstas son algunas claves para que una reunión tenga efecto.
Por experiencia, es recomendable hacer reuniones diarias de media hora cada una, y no extensas reuniones en las que pasado cierto tiempo ya te da igual ocho que ochenta.
Destacamos cuatro puntos básicos que se exponen en el artículo en cuestión:
1.Agenda previa: hora, lugar y día. Avisar con anticipación para que los asistentes conozcan los temas relevantes que han provocado el encuentro.
2.Definir los objetivos: por qué se convoca la reunión, qué se espera conseguir y con qué acuerdos y responsabilidades saldrá cada participante.
3.Asistentes adecuados: que tomen decisiones, que alcancen acuerdos. Que generen cambios.
4.No se deben mezclar los temas estratégicos con la discusión de asuntos operativos del día a día.
5.Escribir lo acordado para evitar malentendidos y enviar el documento a cada participante.
Y es que va a ser que igual que hay Promesas Que no valen nada, también hay reuniones que no valen nada...
Y tú, ¿cómo afrontas las reuniones en tu día a día? ¿Las consideras una perdida de tiempo o realmente le sacas partido?
¿Son útiles los eventos y jornadas sobre salud 2.0?
Con esta pregunta se da el pistoletazo de salida al primer #CarnavalSalud, y nosotros, como es lógico no pensamos dejar pasar la oportunidad.
Hay diferentes tipos de eventos con la coletilla salud 2.0 y como todo en esta vida no es bueno generalizar, los hay más científicos, los hay más abiertos, los hay gratis, los hay pagando, los hay financiados por alguna empresa, los hay libres de humos industriales...
Con el título ya lo digo todo, ni si ni no sino todo lo contrario, depende del evento, depende de los objetivos que se marquen los organizadores y depende de las expectativas que tengan los asistentes. A lo largo de este año hemos vivido estos eventos jugando tres roles bien diferenciados: como organizador, como ponente y como asistente.
Como organizador de un evento sobre salud 2.0, debes marcar unos objetivos concretos a los que quieres llegar, lógicamente, no serán los mismos si el que organiza es la industria farmacéutica o un grupo de blogueros independientes, si se me permite la expresión. Si has marcado estos objetivos de forma sistemática, y una vez analizado el antes, durante y después del evento, consideras que los has alcanzado, entonces sí, puedes decir que los eventos y jornadas sobre salud 2.0 son útiles.
Como ponente o participante de un evento sobre salud 2.0, los objetivos son diferentes. Tienes tu tiempo, tienes tu tema, y tienes una responsabilidad algo más limitada ya que todo lo demás te viene dado por parte de los organizadores. Este año he vivido la cara y la cruz: terminé mi participación en Pamplona o Cuenca con un gran sabor de boca, mientras que en mi propia casa, en la FHC, las sensaciones fueron algo peores tras una calamitosa exposición sobre el proyecto Mírame, Diferenciate.
Y como asistente, que deciros como asistente. Para mí un evento sobre salud 2.0 es la oportunidad de saludar a la gente con la que llevas todo el año coincidiendo en redes sociales, es la oportunidad de conocer por primera vez a esas personas que acabas de descubrir en twitter, en su blog o en el tuyo pero que es como si conocieras ya de toda la vida.
Esos eventos de salud 2.0 donde te hinchas a dar abrazos y a recibirlos, donde las conversaciones de pasillo culminan en nuevos proyectos interesantes, donde charlas con amigos con los que normalmente tus dedos echan humo en grupos de whatsapp.
¿Es esto suficiente para decir si un evento o jornada sobre salud 2.0 es útil o no?
Pues eso, que ni sí ni no sino todo lo contrario. Quizás alguien esperaba más definición por mi parte, pero como os digo, hay muchos eventos sobre salud 2.0, a algunos no he dudado en ir, a otros ni he pestañeado por no ir, cada uno tiene su publico objetivo, y cada público tiene su evento.