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jueves, 14 de junio de 2012

Con L de #Liderazgo: jefes tóxicos.

A todos nos puede tocar una piedra en el camino, y hay veces, afortunadamente, que te puedes quitar el calzado y expulsarla de tu vida, pero otras veces, por desgracia, no puedes hacer nada al respecto, y por mucho que te empeñes, tienes que caminar acostumbrándote a llevar esa "chinita" en el zapato.

Me refiero a cuando topas con un mal jefe, o un jefe tóxico, como los etiquetan en el artículo de Montse Mateos que vamos a pasar a comentar. Y de la misma manera que coincidir una etapa de tu vida profesional con un buen líder te marca para siempre (yo he tenido esa suerte durante 8 años), en sentido inverso también.

Conocerles no es sinónimo de amarles pero sí que puede ayudarle a identificarles a tiempo y evitar que sus reacciones le pillen por sorpresa. Aquí tiene una lista de los siete más habituales. No se descuide, están al acecho y estar siempre alerta es fundamental para sobrevivir en la tribu de la oficina… y más en estos momentos.
En el artículo nos dan siete perfiles de líder tóxico, me quedo con los que más me han llamado la atención, y no digo más, que luego todo se sabe, jajaja...

El trepa. Siempre quiere conseguir resultados visibles a corto plazo, por la vía que sea posible, el camino más corto. Si es necesario no respetar, mentir, desacreditar o aprovecharse de otras personas para conseguirlo lo hará. El trepa tiene poca empatía con sus compañeros y no establecer vínculos afectivos le permite seguir con su actividad. Su meta es llegar a lo más alto, caiga quien caiga.

El escaqueado. Experto en escurrir el bulto, no es que se escaquee de sus responsabilidades, simplemente reparte 'marrones' por doquier pero, cuando se trata de colgarse medallas se convierte en héroe. Pillarle con las manos en la masa es el principio para aniquilarle. Siempre tiene mucho trabajo, está muy ocupado y la mejor excusa para eludir sus funciones.

Os invito a leer el artículo completo y me digáis cuál es el vuestro.





miércoles, 13 de julio de 2011

Nueva tribu urbana: los robaenergias.

Vamos a añadir una nueva tribu urbana a la lista que con tanta gracia amplió hace unos días La Comisión Gestora con los #mopongo.

Ni que decir tiene que yo no tengo la gracia de Andoni y de Carlos, ni mucho menos estoy tan bien dotado como el mushasho en esta fotografía, pero yo también quiero presentaros una nueva tribu urbana: los robaenergias.

Todo sucedía en el café, en esos 20 minutitos que como todo trabajador del hospital en el que trabajo tengo derecho, y una cosa es que te vengan con un "poyaque" de los que a veces suele mencionar la guapísima @bibliovirtual, y otra cosa muy distinta es que quieras convertir mis 20 minutos de descanso en una batería de preguntas, al más puro interrogatorio policial, y más si sabes que no te voy a poder contestar ni a la mitad.

¿Es que no te suena el concepto de confidencialidad?

Pues yo lo llevo muy a rajatabla... y si la situación en FHC ahora mismo es un poco confusa con noticias como ésta y otras muchas cosas que corren por radio-patio... no pretendas que yo, sepa o no sepa las respuestas, te las vaya a contar en un café, jajaja...

Así que a ese tipo de personas que no te dan ni un respiro, y pretenden que les soluciones problemas que no te corresponden con la única excusa de ser amigos compañeros tuyos, esos que corren a dejarte el marrón encima de la mesa, esos que escurren el bulto y miran al suelo cuando les toca hacer algo, esos son los que hemos venido en llamar los robaenergias.

Es más, la colega @lolacorchero y sufridora de los RRHH como un servidor o más si cabe, hasta tenía un pequeño poema escrito que les viene que ni al pelo a los integrantes de esta tribu urbana y que ha querido compartir con todos nosotros:
Marrón.

Si dejas un cadáver
Encima de mi mesa
Sabré discutir si está vivo o muerto.

Pero no me pidas que agarre el escalpelo
Y hurgue en sus entrañas,
Ni que sostenga en mis manos el cerebelo,
Ni que coja una subclavia…

Porque entonces todos,
(y tú primero)
Todos estaremos bajo el suelo.
Para que luego digan que los de RRHH no tenemos corazón, jajaja... Café Quijano – No tienes corazon - con J. Sabina:
 

martes, 23 de marzo de 2010

Tribus de oficina.

Después del Tribus 2.0 que el amigo Miguel Angel el Maño nos exponía este domingo, ahora nos encontramos con otra clasificación mucho más tradicional, como son las tribus de la oficina. Y es que según explica Montse Mateos, en Expansión&Empleo.com, moverse como pez en el agua en un ecosistema de trepas, pelotas o mandones puede ser la clave de la supervivencia en cada jornada laboral.

Trepas, pelotas, mandones, los que no abren la boca, los que lo saben todo, los que se cuelgan todos los méritos, los relaciones públicas... Sobrevivir en esta tribu es cuestión de mano izquierda y también de integración. ¿Te identificas con alguna de ellas? Para facilitarnos la tarea, Verónica Corsini, psicóloga de la Fundación Humanae, expone cuáles son las características de cada tribu:

  1. El trepa: Tiene poca empatía con sus compañeros, lo que le permite seguir con su actividad al no establecer vínculos afectivos. Su meta es llegar a lo más alto, caiga quien caiga.
  2. El pelota: Persona insegura que no confía en sus propias capacidades y por eso se centra en adular a los que que pueden decidir sobre su futuro, los jefes. Su baja autoestima provocará que soporte, en ocasiones, los tratos vejatorios de sus superiores.
  3. El relaciones públicas: Tiene una elevada empatía, es extrovertido y cae bien a los demás. En ocasiones organizará reuniones con sus compañeros fuera de la oficina (cenas, comidas, etcétera).
  4. El mudito: Persona introvertida que no ofrecerá su opinión a no ser que sea estrictamente necesario. Procura pasar inadvertido como mecanismo de defensa.
  5. El que todo lo sabe: Tiene una respuesta para todo, aunque no se ajuste estrictamente a la pregunta. Puede parecer alguien instruido, pero acaba cayendo mal a sus compañeros porque aparenta quedar siempre por encima de los demás.
  6. El mandón: Arquetipo egocéntrico que opina que su forma de hacer las cosas es la adecuada y no tiene en cuenta las de los demás. Si es un empleado piensa que si todo el mundo hace lo que él dice las cosas irán mucho mejor; si es un jefe, su incapacidad para escuchar a los demás le hará parecer despótico con sus subordinados.
  7. El medallista: Intentará apropiarse para sí de los triunfos colectivos. Pensará o intentará que la gente piense que los éxitos logrados se consiguieron gracias a él.
  8. El que nunca tiene la culpa: Se escuda en los demás y no duda en echar la culpa a sus compañeros. Incapacidad para asumir sus propios errores y miedo al fracaso.
  9. El feliz: Contento con su posición en el trabajo. Agradable con los demás, y por eso también recibe simpatía, lo que refuerza su forma de ser. Tiene una resiliencia alta.
  10. El que quiere hacerlo todo: Confía en sus posibilidades, en ocasiones excesivamente. No reconoce sus límites y por ello acumula más trabajo del que puede solucionar. Crea para sí mismo un personaje de ‘poder con todo’ del que a veces no puede escapar.
  11. El gruñón: Tiene una actitud arisca con los demás. No es partícipe de las bromas y los juegos de la oficina. En ocasiones esconde una personalidad vulnerable que protege con hostilidad.
  12. El agobiado: No maneja el tiempo ni maneja su estrés. Puede contagiar su pésimo estado de ánimo habitual al resto de los compañeros del equipo.
  13. El despreocupado: Relativiza las cosas que le ocurren. Tiene un bajo nivel de estrés. Funciona bien en tiempos de bonanza pero está poco preparado para situaciones que requieran más dedicación.
  14. El hipocondríaco: El ‘enfermo imaginario’ está en constante preocupación con su cuerpo. No se maneja bien ante las situaciones de estrés ni de frustración y adjudica la problemática a una zona de su cuerpo.
  15. El seductor: Utiliza a los demás para ahorrarse tareas incómodas. Pero lo hace de una manera tan sutil, que pocas veces no consigue lo que se propone.
Aunque como todo, depende de con qué pié te levantes, puedes pasar de una categoría a otra en menos que canta un gallo...

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