Toma palabro!
Qué no sabes lo que es, no?
No te preocupes, yo tampoco lo había oído nunca hasta que leí este artículo...
¿Es bueno ser demasiado sincero en el trabajo?
Decir las cosas sin pensar, aun acogiéndonos a la verdad, no es la mejor opción y menos en el ámbito laboral. Como señala José Manuel Chapado, socio de Isavia, “no siempre es bueno ser sincero. En la mayoría de la ocasiones el error no está en un exceso de sinceridad, sino en una desmesurada diplomacia. Hay una corriente de lo políticamente correcto que ha hecho que perdamos la capacidad de decir lo que pensamos”. Se puede decir todo, lo que hay que cuidar es el cómo.
Ahí queda eso, un sinceridio es cuando no mides las consecuencias de decir siempre la verdad, y más si no tienes en cuenta que tu verdad no tiene por qué ser la verdad absoluta sobre todas las cosas.
Menos mal que en el artículo nos dejan algunas claves para que la sinceridad no se nos vuelva en nuestra contra:
1. Identificar el momento y lugar oportuno para expresar lo que uno piensa.
2. Expresar lo que piensa dejando el espacio al otro para que pueda dar su opinión.
3. Enfocarnos en el comportamiento o en el hecho de qué queremos comunicar, no centrarnos en la persona.
4. Potenciar la conversación para abrir nuevas posibilidades.
Mientras te lo piensas te regalo una canción, Laura Pausini – Del modo más sincero:
¿Te pasa algo así? ¿Estás al borde de un ataque de sincericidio?

