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lunes, 8 de octubre de 2012

Cero grados: ni frío ni calor.

Yo confieso que soy un tío ardiente, caluroso, de los que a nada que hagan ya están sudando como un pollo, pero que le vamos hacer, yo soy yo y mis circunstancias. 

Y con este veranillo de San Miguel que nos está tocando pasar, como que todavía no me he atrevido a rescatar la manga larga del armario, aún así, no veas que calor se pasa en la oficina, por cierto, local que según el arquitecto, no hacía falta poner cortinas porque estaba diseñado de manera tal que nunca entraría el sol... #tuscojonestreintaytres!

Y algo que yo ya tenía sabido y sudado, ahora se pone de evidencia en el siguiente artículo:

La temperatura del lugar de trabajo afecta a la productividad:

Muchas oficinas son un congelador en verano y una sauna en inverno, y eso, que parece una cuestión trivial, puede afectar a los trabajadores más de lo que uno pensaría. De hecho, la sensación de frío hace que los trabajadores sean menos productivos y que tengan peores relaciones con sus compañeros.

Pues eso, que si se trata de pasar calor para ser productivo, aquí tienen a uno de los trabajadores más productivos de la maltrecha FHC. Aunque para ser sinceros, el estudio en cuestión sólo hace referencia a la falta de calor, no al exceso del mismo.

Pero que difícil que es llegar a un acuerdo de climatización que complazca a todas las partes, cuando uno tiene frío, el otro calor, y el otro medio-pensionista.

¿Y tú cómo solucionas estos conflictos en tu puesto de trabajo? 





miércoles, 26 de septiembre de 2012

Bordeando bordes en la oficina.

Días duros, en los que se acumulan tareas... unas relacionadas con el mundo blogueril y otras con eventos 1.0 que tendrán lugar en los próximos fines de semana.

Tal vez el cansancio acumulado se vaya notando en la frescura de las entradas del blog, pero escribir por aquí me ayuda, y por eso no quiero dejar de pasar el día sin actualizar el blog.

Además corres el peligro que ha pasado en otros blogs, que un día por otro, y al final, la pereza acaba con la bitácora.

El tema de hoy, fácil de explicar. Quién no se ha encontrado con un borde en la oficina, en el hospital, en el centro de salud, en la planta, en el quirófano, etc. etc.

Los 'bordes' ya no caben en la empresa:

¿Quién no se ha topado alguna vez con un borde en la oficina? Por sus malas caras y sus peores contestaciones les reconoceréis. Suelen trabajar en solitario, no gustan de la colaboración y amargan el ambiente del equipo. Creen que con este comportamiento se libran de una mayor carga laboral, pero su actitud puede volverse en su contra y encontrarse con un cambio de puesto o, incluso, con el despido.
En el artículo en cuestión nos dan los cinco pasos que todo líder debe dar para corregir a los más ariscos. Cuando hable con el empleado conflictivo “el jefe tiene que dar importancia al asunto; buscar la raíz del problema que está causando esa actitud; reconocer la aceptación del trabajador; buscar su compromiso de actuación y procurar un seguimiento”.

Y tú...¿De qué tipo eres?

  • El trepa. Su meta es llegar a lo más alto, caiga quien caiga.
  • El relaciones públicas. Organiza reuniones fuera de la oficina.
  • El mandón. Piensa que su forma de hacer las cosas es la adecuada y no tiene en cuenta a los demás.
  • El medallista. Intentará apropiarse de los méritos colectivos.
  • El feliz. Agradable con los demás. Está contento con su puesto.
  • El gruñón. Arisco. En ocasiones esconde una actitud vulnerable.
  • El agobiado. No sabe manejar el tiempo ni su estrés.
  • El hipocondríaco. No se maneja bien en situaciones de estrés ni de frustración y adjudica el problema a una zona de su cuerpo.
  • El seductor. Utiliza a los demás para ahorrarse tareas incómodas. Lo hace de manera sutil.




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