Yo confieso que soy un tío ardiente, caluroso, de los que a nada que hagan ya están sudando como un pollo, pero que le vamos hacer, yo soy yo y mis circunstancias.
Y con este veranillo de San Miguel que nos está tocando pasar, como que todavía no me he atrevido a rescatar la manga larga del armario, aún así, no veas que calor se pasa en la oficina, por cierto, local que según el arquitecto, no hacía falta poner cortinas porque estaba diseñado de manera tal que nunca entraría el sol... #tuscojonestreintaytres!
Y algo que yo ya tenía sabido y sudado, ahora se pone de evidencia en el siguiente artículo:
La temperatura del lugar de trabajo afecta a la productividad:
Muchas oficinas son un congelador en verano y una sauna en inverno, y eso, que parece una cuestión trivial, puede afectar a los trabajadores más de lo que uno pensaría. De hecho, la sensación de frío hace que los trabajadores sean menos productivos y que tengan peores relaciones con sus compañeros.
Pues eso, que si se trata de pasar calor para ser productivo, aquí tienen a uno de los trabajadores más productivos de la maltrecha FHC. Aunque para ser sinceros, el estudio en cuestión sólo hace referencia a la falta de calor, no al exceso del mismo.
Pero que difícil que es llegar a un acuerdo de climatización que complazca a todas las partes, cuando uno tiene frío, el otro calor, y el otro medio-pensionista.
¿Y tú cómo solucionas estos conflictos en tu puesto de trabajo?

