Para nuestros amigos y seguidores de las rubias fresquitas, quinto es más conocido en su acepción número 7 del citado diccionario, "medida de líquidos que contiene la quinta parte de un litro", o más conocido como "un botellín". Pero hoy tampoco quiero hablaros de cerveza.
De lo que quiero hablaros, tiene más relación con la acepción nº 2, y es que parece ser que nos enamoramos en un quinto de segundo. Toma ya! Ahí queda eso, ¿y quien estaba ahí para marcar el cronómetro? ¿Cómo podemos pasar toda la vida sin enterarnos de que estamos enamorados mientras hay otros que lo tienen tan claro que pueden llegar a medirlo?
"La investigación, que aparece publicada en la revista Journal of Sexual Medicine, puede ayudarnos a entender por qué perdemos la cabeza por alguien que no nos conviene, que es un desastre o que incluso puede perjudicarnos. ¡No tenemos tiempo para pensar!"Pues eso, ándate con cuidado. Si cuando miras a un guapo varón o a una guapísima señorita y de repente notas que en tu cerebro se desata una actividad frenética, no te eches las manos a la cabeza, no se te ha caído una maceta en la cabeza... se debe a que cuando una persona se enamora, doce-áreas-doce del cerebro trabajan conjuntamente para liberar los productos químicos que inducen a la euforia, como la dopamina, la oxitocina y la adrenalina.
Y como no podía ser de otra forma, hoy el tema musical corre a cargo de La Quinta Estación, jajaja...
Sigo dándole vueltas a las doce-áreas-doce del cerebro: ¿y yo que pensaba que era mononeuronal?
