Llevo varios días soltando pistas de lo que puede ser mi futuro en breve, y no, no voy a volver a lamentarme de la situación del hospital, sino que precisamente por eso, porque hemos visto el peligro, vamos a dar el salto al mundo del emprendedor en breve.
De momento no podemos decir nada más, pero pronto, muy pronto, tendremos nuevos asuntos entre manos.
Y en estos días de empaparse de emprendedores por aquí, emprendedores por allí, va y cae en nuestras manos este artículo de i-public@:
Intraemprendedores públicos escondidos:
Hablar de emprendimiento en el sector público implica necesariamente hacerlo de personas que desde dentro de sus organizaciones impulsan con convicción la innovación y el cambio . Identificarlos y saber gestionar estas actitudes es clave para ir sumando apoyos en proyectos -por lo general complejos- que afecten a ámbitos donde los cambios no se digieren con facilidad.
¿Nos estamos convirtiendo sin querer en uno de ellos? ¿Está el sector público preparado para identificar y gestionar estas actitudes o en cambio terminan siendo vistas como personas problemáticas tanto por los superiores como por sus compañeros?
En el artículo en cuestión, nos dejan una serie de pistas para que sepas identificar a estas personas dentro de tu organización:
- Son personas críticas con la forma establecida de hacer las cosas, y no aceptan los “siempre se ha hecho así”.
- Suelen tolerar mal la creciente burocracia, y buscan (y encuentran) formas de saltársela
- No tienen miedo a decir lo que piensan, lo que los convierte en empleados “incómodos”
- Son flexibles y ágiles, y valoran por encima de todo los actos (contras las “medallas”)
- Están comprometidos con el futuro de la organización, no con los objetivos particulares del reino de taifas creado por su superior directo.
- Tienen entusiasmo y ganas de cambiar, y no perciben el cambio como algo negativo sino como una oportunidad
- Aunque pueden tener cualquier “antigüedad”, suelen ubicarse en el tramo donde ya conocen bien la empresa y sus procesos pero todavía no han perdido la ilusión (algo que, aunque depende mucho del carácter, pasa antes o después)
Pues eso, que estamos manos a la obra en nuevos proyectos y que me muero ya de ganas de salir del armario de los intraemprendedores públicos escondidos.
