Se nota en el ambiente:
- Han refrescado las temperaturas.
- Ya no nos quedan días de vacaciones a disfrutar.
- Nuestros hijos ya han empezado el cole... por fin, por Dios que vacaciones tan largas que tienen.
- La Liga de Fútbol ya ha empezado, aunque algunos de los grandes todavía no se hayan enterado... y la liga de Campeones a la de ya, esta misma tarde.
- Vuelven las series buenas a nuestros canales de televisión, por cierto, desde el 1 de septiembre, tenemos más canales en el TDT, aunque la misma basurilla por todos lados, salvo honrosas excepciones.
- Se nos ha llenado el kiosco y los anuncios de la tele de coleccionables.
Muñecas de porcelana, piedras preciosas, dedales del mundo, relojes, abanicos, dinosaurios, cursos de idiomas o tanques y barcos por piezas son algunas de las colecciones que estos días inundan los quioscos de todo el mundo. En principio, y "siempre que esta afición se cultive de forma controlada", coleccionar objetos es beneficioso desde un punto de vista psicológico, ya que permite desarrollar habilidades y actitudes muy positivas para el individuo, como la constancia, el orden, la paciencia o la memoria, entre otras, informó la Universidad de Granada en un comunicado.
Y en cuanto leí todo esto, intenté recordar qué coleccionaba yo de pequeño, y no me vino nada a la cabeza... y ahora de mayor, pues tampoco tengo nada destacable que comentar. ¿Será que mi hermano mayor coleccionó y sigue coleccionando de todo lo que se puede coleccionar y a mi me tocó el efecto rebote?
Ay, que haría yo sin mi mujercita, acaba de recordarme que sí, que mucho antes de que saltará el boom de Parque Jurasico en el cine, yo ya coleccionaba dinosaurios... ¿Y tú? ¿Cuál era tu colección favorita?
