La pasada semana Carlos F. Oropesa publicaba en su blog los que él consideraba sus Diez mandamientos en twitter.
A esto no tardaron en responder con su estilo característico nuestros queridos amigos los #turroneros, y puestos a incumplir los citados mandamientos, nos proponían sus penitencias, por cierto, que el remedio de algunos de estos pecadillos pasaban por nuestros sábados sabadetes, y eso no sé si es de agradecer o de empezar a preocuparse, jajaja...
Y como no hay dos sin tres, no quería dejar pasar la oportunidad de darle otra vuelta de tuerca al tema, aunque sólo sea por alusiones.
No me cuentes que has llegado a tu casa, al aeropuerto, al Mercadona o llevas dos días sin ir al retrete. No me interesa. Y si crees que me puede interesar, cuéntamelo en un DMPues yo quiero ver que eres persona, sí, efectivamente, no necesito que me digas que vas al baño, vienes del baño o estás en el baño… pero sí me gustaría conocer esa parte más personal, la que nos hace personas y no robots.
Estoy trabajando. O no. No tuitees tus malos humores, tus desgracias, tu mal rollo, ni tus penas. Yo ya tengo las mías. Tampoco intentes adoctrinarme. Ya me adoctrino yo solito.
Repito, no necesito saber si follas, no follas ni mucho menos con quién follas… pero me gusta leer si estás contento para estar contento contigo, si estás triste para intentar provocarte una sonrisa, o si estás enfadado para enfadarme contigo en una causa común.
Pues eso, que como dice el amigo Bisbal, que no hay dos sin tres, y espero que no se molesten los aludidos, esto es sólo una forma de empezar el fin de semana con una sonrisa:
