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jueves, 17 de mayo de 2012

Con L de #Liderazgo: Ser o no ser.

Seguimos repasando los distintos tipos de liderazgo que nos vamos encontrando por ahí, y es que mira que llevamos jueves ya con esto de L de #Liderazgo pero la verdad es que no paro de sorprenderme de la extensa variedad de líderes que tenemos en el mercado, casi tanto o más como tipos de empleados.

Ser o no ser... esta es la cuestión! 

Y es que esta frase que hizo famosa el amigo Shakespeare en boca de Hamlet, también da pie a un tipo de líder, el denominado líder Hamletiano, o como podemos leer aquí El síndrome de Hamlet en el directivo:
Algunos directivos muestran en sus organizaciones comportamientos sorprendentemente parecidos a los de Hamlet, el protagonista de la famosa tragedia de Shakespeare. También sus empresas se asemejan a veces al castillo de Elsinore: ambiente de exquisita educación, cortesía, ambigüedades y apariencias, junto a las pasiones, duda, desconfianza, disimulo, intrigas y venganzas propias del teatro de la vida. En Elsinore y en estas empresas se hace teatro dentro del teatro.
¿En qué consiste lo que denominamos “síndrome de Hamlet” en el directivo y cuáles son sus características?

Cómo siempre en estos casos, os hago mi particular resumen y os invito a leer el artículo completo a todo el que quiera saber más del tema:

MENSAJES DE INSEGURIDAD, AMBIVALENCIA Y DUDA. El líder no acierta a trabajar las fronteras entre pensar y actuar, relacionadas con la capacidad de toma de decisiones, optimismo, seguridad y valentía para evaluar y asumir riesgos.

DECISIONES DEMORADAS O TARDÍAS. “Eterna espera”

PERFIL DESDIBUJADO E INFLUENCIABLE. En vez de que el líder maneje y gestione los eventos, estos le manejan a él, quitándole espontaneidad, seguridad y aplomo. 

MUCHOS AMIGOS/ENEMIGOS. Ni a Hamlet ni al directivo con este síndrome les es fácil distinguir a unos de otros, pues los que parecen venir a ayudar también parecen querer su puesto. A veces eliminan a quienes pueden cooperar con ellos. 

GESTIÓN REACTIVA Y DEFICIENTE DE LAS CRISIS. La falta de proactividad da lugar a la improvisación. 

TODO DEMASIADO TARDE. En sus iniciativas y decisiones, el directivo parecía ir tocado por algún dardo emponzoñado que hacía temer por su carrera y su futuro.

¿Tienes alguien así en tu entorno?



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