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jueves, 26 de agosto de 2010

Bratislava with return.

Cuaderno de viaje, Budapest 2008.

[12 de mayo]

Hoy lunes aquí en Hungría es festivo a cuenta de Pentecostés, así que no teníamos programa de trabajo y nos hemos ido a pasar el día a Bratislava (Eslovaquia) para conocer una ciudad más aprovechando nuestra estancia aquí.

El autobús salía a las 6:30 de la mañana, y costaba el billete de ida y vuelta 5.900 HUF, unos 24 euros al cambio. El problema es que son cuatro horas de viaje, y al ir, al menos entre que vas con la cosa de no saber cómo irá el día y que todavía no hacía mucho calor, pues más o menos ha sido llevadero. Lo malo vendría a la vuelta, con el cansancio del día de turismo, y un calor asfixiante en el autobús, sí, porque aunque en España ya sé que no para de llover, aquí sólo nos ha llovido un día en las dos semanas que hoy cumplo aquí.

Total que llegábamos a Bratislava a eso de las 10:30 y a las 15:30 teníamos que estar de vuelta en el autobús, por tanto, teníamos cinco horas para visitar lo principal de la ciudad, aunque luego hemos visto que era tiempo más que suficiente.

Las típicas calles, las típicas plazas llenas de terrazas para los turistas, los típicos puestos de merchandising para los mismos turistas, las mismas iglesias, los mismos castillos en lo alto de alguna colina a los que se llegan subiendo las mismas 100 escaleras que en todos los demás lugares que ya hemos visitado… pero bueno, una muesca más en nuestros revólveres de turistas a la caza de ciudades que visitar.

Como aquí se estilan las coronas, y habíamos sacado unos 50 euros al cambio para pasar el día, antes de irnos teníamos que gastar para evitar volver con coronas a Budapest, así que me he comprado el último CD de Prince, el cual por cierto, estoy disfrutando según escribo estas líneas.

A la vuelta, y tan asfixiados estábamos que hemos ido a tomar unas cervezas por Budapest antes de irnos a nuestros respectivos alojamientos. Ha estado bien el rato, la verdad, tranquilamente en una terracita de la ciudad con una pinta de cerveza en la mano. Lo malo ha sido después, cuando ya volvíamos a coger el metro, que hemos estado a punto de ser víctimas de un pequeño hurto callejero, más concretamente nuestra compañero Eija ha estado a punto de quedarse sin cartera en el metro, menos mal que el segurata de la estación ha estado atento que si no…

En fin, aunque en general Budapest es una ciudad segura, eso no quita para que a ciertas horas de la noche, tomes ciertas precauciones en según qué determinados lugares. Y el metro es uno de esos lugares en los que tienes que tener cuidado, aunque esto lamentablemente es bastante típico en todas las grandes capitales europeas, Madrid incluido. Y lo que yo no sabía, pero mi compañero que es de Madrid sí, es lo mucho que le llama la atención la cantidad de homeless que hay por la noche en el metro. Al parecer en Madrid no hay tantos. Yo, lógicamente, sólo puedo comparar con Andosilla, y aquí ni hay metro ni hay homeless people, al menos que yo sepa.

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